Es una situación muy común: preparas la comida con cariño y, cuando llega la hora de sentarse a la mesa, tu hijo dice que no quiere comer. Antes de preocuparte, recuerda que es normal que los niños pasen por etapas en las que tienen menos apetito o se muestran más selectivos con los alimentos.
Aquí tienes cinco consejos que pueden ayudarte:
1. No le obligues a comer
Insistir o presionar suele tener el efecto contrario. Lo mejor es ofrecer la comida con tranquilidad y dejar que el niño decida cuánto quiere comer.
2. Mantén horarios regulares
Comer siempre a horas similares ayuda a crear una rutina y favorece que llegue con hambre a la siguiente comida.
3. Evita distracciones
Apaga la televisión y guarda las tablets o los móviles durante las comidas. Así será más fácil que se concentre en comer y disfrute del momento en familia.
4. Haz los platos más atractivos
Presentar la comida de forma divertida, con colores variados o figuras sencillas, puede despertar su curiosidad y animarle a probar nuevos alimentos.
5. Ten paciencia
Es normal que un niño necesite probar un alimento varias veces antes de aceptarlo. No te rindas si hoy dice que no; vuelve a ofrecerlo otro día sin presiones.
¿Cuándo conviene consultar con el pediatra?
Si tu hijo pierde peso, deja de crecer como se espera, rechaza casi todos los alimentos durante un periodo prolongado o notas otros síntomas como dolor o vómitos frecuentes, es recomendable consultar con su pediatra para descartar cualquier problema de salud.
La mayoría de las veces, estas etapas son temporales. Con paciencia, buenos hábitos y un ambiente relajado en la mesa, muchos niños terminan recuperando el interés por la comida.





